Investigación

Siendo muy joven oía algunas veces que algún músico había “perdido” el labio y que no podía tocar, su sonido en el instrumento terminaba siendo un mero balbuceo, o algo así como un tartamudeo difícil de identificar como sonido. También se decía de ellos que hacían extrañas muecas, etc. Por supuesto que me olvidé de todo aquello hasta que muchos años más tarde me lo recordó la experiencia de vivir de primera mano algo incluso mucho peor de lo que en aquellos años llegaba a mi oído, y que actualmente considero como un lejano e inofensivo recuerdo, era un síndrome distónico muy acusado.

En la actualidad es desafortunadamente habitual encontrar muchos casos de músicos que padecen este desorden, al dejar de ser un tabú y muchos buscan la solución al problema que sufren. La razón de mi investigación es obvia, por un lado tuve que resolver mis propios problemas, y por otro quería aplicar mis conocimientos a los que venían a mí en busca de ayuda para solucionar los suyos, algo que sin duda me ha permitido reunir información de mucho valor durante más de 25 años. Así pues, los resultados de mi investigación hasta el día de la fecha son la conclusión de mi propia experiencia, en primer lugar como sujeto y objeto de la investigación, y posteriormente por la derivada de la aplicación de la misma a los casos que he tratado y trato día a día.

sindrome distonico

El cuadro sintomático del síndrome distónico es inequívoco y la intensidad con que se manifiesta responde a la diferencia sustancial de factores tanto psicológicos como físicos que conforman el mundo particular de cada individuo.

Salvo que se trate de patologías musculares o anatómicas irreversibles, o de problemas técnicos innegables, debemos inmediatamente sospechar que el problema que nos afecta tiene que ver con la deformación de nuestro comportamiento, así pues no sería apropiado rechazar la posibilidad de contemplar como de origen psicológico un claro y pertinaz problema “técnico” que no encuentra solución por la vía de la disciplina, sobre todo si consideramos que en la inmensa mayoría de los casos el conflicto solamente surge cuando queremos tocar y no cuando nos imaginamos tocando (como una simulación sin el instrumento). Siendo esto así, es evidente que ciertos condicionamientos mentales interfieren los mecanismos musculares responsables de la ejecución con el instrumento.

El síndrome no aparece de la noche a la mañana, si no que es la culminación de un trabajo integral equivocado, y como tal es reversible si se establecen de nuevo las pautas correctas. Liberarse de esos condicionamientos mentales facilitará muchísimo la vuelta al estado natural.

DISTONIA FOCAL – PROF. JOAQUÍN FABRA


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