Durante todos mis años de trabajo ayudando a músicos de diferentes partes del mundo, he visto y he vivido su experiencia. He visto como progresan y como ven su desarrollo emocional en la distonía focal. Hoy quiero compartir con vosotros la historia de Tom Cabrera, un gran músico de jazz  al cual tuve el placer de poder ayudar en su largo y sinuoso camino.

Si queréis conocer más sobre el podéis ver leer la entrevista original que escribió George Colombo para MidCentury.

El comienzo del camino

Esto no es sobre la música, es sobre la vida.

Cuando comencé a trabajar con Tom, él ya había pasado por multitud de especialistas, cada uno con sus propias ideas y tratamientos que buscaban solucionar, casi sin saber lo que realmente ocurre, la distonía focal.

La aproximación que hace la medicina sobre la distonía focal se basa en que es una enfermedad neurológica, un tratamiento erróneo lleno de narcóticos que más que intentar buscar una solución, lo único que consiguen es paliar los problemas que van surgiendo, con apenas o ningún resultado.

Con Tom, como con el resto de las personas que me consultan, comenzamos a hablar de la vida, dejando de lado la música y buscando cuál era la aproximación que debía hacer. Sin enfocarse en los errores, sin dejar que los problemas tomasen protagonismo. Tomando un punto de vista positivo y dejando que fluya, como la vida. Como la música.

El desarrollo emocional en la distonía focal de Tom Cabrera

No es algo que ocurra, es algo que haces.

A medida que fui hablando con Tom vi el desarrollo en su interior. Vi el camino que tenía que recorrer, pero también le enseñé que era un viaje que tenía que realizar solo; Sus amigos y su mujer estarían con él, pero este camino era suyo.

Tom comenzó con un bolígrafo, siguiendo mis consejos.

Toca cuando te sientas bien y cuando comiences a sentirte mal, para y no lo pienses

A medida que pasó el tiempo, el músico que llevaba dentro gritó y le pidió por favor volver a tocar. Así que desempolvó su vieja batería y tocó. No el jazz al que estaba acostumbrado, si no la música improvisada que una vez lleno su vida en los descansos de su trabajo diario.

Así, con batería en mano e ilusión, Tom volvió a tocar, se reunió con su viejo amigo y guitarrista Jack DeSalva y el trompetista Matt Lavelle y tocaron juntos. Con una nueva perspectiva y un nuevo set de herramientas.

“Busca tu propio tempo.”

Tom me contaba que cuando tocaba jazz, se empujaba a tocar al tempo justo, a acercarse a nuevos estilos y formas de tocar, se empujaba a sí mismo a estas situaciones de vida y muerte donde fallar no estaba permitido.

Pero ahora, esta tensión no existía, ya había pasado. Y ahora Tom tenía un nuevo tempo, el suyo propio. Y volvía a disfrutar, a paladear la música como cuando estaba sentado, comía pizza e improvisaba con Jack DeSalva.

Eventualmente, lo malo dejó paso a lo bueno y ahora Tom puede volver a tocar la batería, desde una nueva perspectiva y con nuevos estilos. Ahora vuelve a disfrutar la música que un día tanto le llenó.

“Tom nunca se rindió con la música y eventualmente, la música ganó.”

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