Las distintas terapias en la distonía del músico han de ponerse en práctica de forma distinta. A continuación, mostramos diversos ejemplos relacionados con el tipo de instrumento que toque cada persona.

El tratamiento idóneo para cada tipo de músico

Se entiende por distonía focal la alteración neurológica que produce la falta de control del movimiento repetitivo que debe hacer un músico para poder tocar su instrumento habitual.

Instrumentos de cuerda

Exigen una posición determinada y una tensión constante en las extremidades superiores que terminan repercutiendo en los dedos, las muñecas, los codos, hombros y ligamentos del cuello. El tratamiento debe basarse en la recuperación del movimiento muscular correcto y completarse con una terapia emocional que evite el miedo al error.

Instrumentos de viento

En no pocas ocasiones, se considera que no puede existir la misma gravedad que en otros en los que entran en juego más músculos, pero es justo lo contrario. Los movimientos orofaciales involuntarios, la sobrecarga muscular debida a la postura a adoptar, las alteraciones en los movimientos de los dedos y la confirmación de que esta distonía altera el motor cortical conllevan una terapia mucho más intensa.

En primer lugar, hay que determinar si el problema aparece en la embocadura, en las extremidades superiores o en la musculatura que rodea la cabeza. Posteriormente, es necesario aplicar soluciones de fisioterapia, neurológicas y psiquiátricas para recuperar la normalidad.

Instrumentos de percusión

Cualquier percusionista sabe que debe combinar movimientos distintos con cada mano y cambiar continuamente de intensidad para seguir el ritmo correctamente. Este esfuerzo neurológico y muscular incide en el aumento de la ansiedad y llega a ser una de las distonías más frecuentes.

Se debe afrontar de manera general aplicando técnicas de reeducación postural, bótox y terapia psicológica para que el paciente recupere la confianza perdida y pueda volver a tocar con normalidad.

En los tres casos anteriores es necesario dejar claro que la terapia ha de combinar la parte neurológica con la emocional. El objetivo a lograr es reconducir el desvío cognitivo que ha provocado que el músico entre en un estado generalizado de ansiedad y que piense que va a equivocarse durante la ejecución de la pieza musical.

Es decir, resulta indispensable distinguir entre el daño físico derivado de tocar un instrumento, que se soluciona con las terapias ya comentadas, y la alteración de la realidad que provoca que un músico considere que la mejor manera de evitar el error es practicar más, pues así aumentan los síntomas de la distonía.

Entrando en contacto con Joaquín Fabra, experto en terapias en la distonía del músico, es mucho más sencillo detectar cuál es la raíz del problema y, sobre todo, cuáles son las mejores alternativas para superarlo.

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